
El perdón ha de consistir en una
actitud que nos lleve a un ejercicio, a una práctica diaria del mismo. Los niños no se equivocan: Al preguntar a los alumnos de la clase cuándo hemos de perdonarnos, un alumno responde decidido: -"Cada día".
Seguimos lanzando otra pregunta al alumnado: ¿qué pasaría si no pidiéramos
perdón, si dejáramos de hacerlo? Esta vez la respuesta es de una alumna: –"Estaríamos
tristes".
