miércoles, 15 de enero de 2014

UN AMBIENTE DE FAMILIA EN LA CASA DE DON BOSCO





Ahora que nos acercamos a la fiesta anual, el 31 del presente mes, del padre y maestro de la Juventud, Don Bosco, queremos resaltar en esta reflexión quincenal, el ambiente de familia con que educó a sus jóvenes de Turín, la casa familiar en que convirtió a su Oratorio de Valdocco.


Don Bosco pese, o tal vez por eso mismo, a haber tenido una temprana orfandad –su  padre falleció cuando Juan tenía dos años- muestra en su vida una gran experiencia del valor educativo de la familia.

Su madre, Margarita, hizo un gran esfuerzo sostenido para suplir al padre y hacer de aquella familia, no exenta de tensiones, un hogar para alimentar a sus hijos con el pan material y con los valores espirituales: el trabajo rudo del campo, el respeto mutuo, el esfuerzo, la oración; vividos sin estridencias, en armonía, cada jornada. Educó con dulzura y a la vez firmeza a Antonio, a José y al menor Juan, nuestro Don Bosco.

Y cuando ya iba a ser una abuela como se debe, con los hijos de sus hijos José y Antonio y a cuidar de sus encantadores nietos. Cuando veía ya por terminada su etapa de haber criado con toda su entrega a los hijos… Entonces su hijo Juan, embarcado en una labor de recoger, dar de comer, en ocasiones también hospedar y educar a los jóvenes abandonados que podía de Turín… Entonces, su hijo le pide que haga de madre de sus “biriquini”, de sus chicos del Oratorio.

Margarita se convierte ahora en Mamá Margarita, como la llaman estos chavales, necesitados de un ambiente familiar y por tanto necesitados de una verdadera madre. Mamá Margarita estará 10 años cocinando, remendando ropa, acompañando con su tarea de madre a su hijo y a todos aquellos “biriquini” hasta su muerte.

Con este panorama, con este abrumador ‘ejemplo de madre’, de su madre Margarita, nos explicamos claramente que Don Bosco tuviera la convicción de que “sin confianza no hay educación”; y que “sin ambiente familiar no es posible esta confianza”, básica para acercarse a los educandos y poderles ayudar en su desarrollo completo.

Quizá nos estemos preguntando: ¿Y cómo podemos en nuestras circunstancias ‘vivir de Don Bosco’ en esto? ¿Cómo se puede hoy día obtener ese ambiente de familia, necesario para educar? ¿Ese ambiente en que se dé libertad y firmeza, y a la vez se tenga la suficiente cercanía, confianza para formar entre educadores y educandos una familia? Don Bosco nos dirá que hay que desplegar un amor -que él llamaba “amorevolezza”- que sabe hacerse amar. Y también aconsejaba al respecto, “hacerse amigo de todos y estar dispuesto a perdonar”.

Esta reflexión sobre el ambiente de familia que nos recomienda Don Bosco, permitidme que os diga, vale no sólo para los educadores, para quienes tenemos menores, de cualquier forma, a nuestro cargo, sino para todos los que vivimos o convivimos con otros/as. Buscar en nuestras relaciones crear un ambiente familiar, es la fórmula mágica que comprobó el santo educador para sus jóvenes y que vale también para la armonía y el crecimiento en nuestra vida relacional.

Vuestro amigo


1 comentario:

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