Amiga, amigo; espero que
disfrutes durante este tiempo: ¡estamos en primavera!, una estación que pone
fin al largo invierno. Porque el invierno carga nuestras vidas de fríos, de
malos tiempos y esperamos como agua de mayo un tiempo apacible, de libertad,
alegría y esperanza, de luz y aire fresco.
Un tiempo el de primavera
que coincide con la anual rememoración de la Pascua del Señor. Pascua que es
vida impensable para siempre en Jesús de Nazaret. Sin embargo, no siempre el término
Pascua nos sugiere lo que verdaderamente es. En realidad nuestra alegría
pascual se desplaza estos días a las vacaciones, a la mona, a los viajes, a las
salidas al campo… Pero, ¿cuál es la verdadera alegría pascual?
Hay una persona que nos
puede acercar al descubrimiento seguro de la que llamamos Pascua. Esta persona,
esta mujer es María Magdalena. Aunque María Magdalena representa más que una
persona, es una figura de todo el que sigue a Jesús.
María Magdalena ama a
Jesús, y sabe que él le ama, por eso va a ver lo que le queda de “su amor”
después de su crucifixión. Para su desolación no queda ni su cuerpo, y llora
esas lágrimas de ausencia de quien tanto quiere. Pero María es a la vez
sincera: llora porque “se han llevado al Maestro y no sé dónde lo han puesto”;
y decidida: “Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo
recogeré”.
Entonces
es cuando Jesús fuerza el encuentro: -“¡María!” Ella se vuelve y le dice:
-“¡Maestro!” Es imposible describir cómo con estas pocas palabras queda María
Magdalena inundada por completo de gozo y de felicidad.
Jesús le da un encargo,
que no era ni siquiera menester le hubiera dado, pues la felicidad, la alegría
es de por sí comunicativa, tiende a festejarse, a compartirse. María Magdalena
va corriendo a comunicar a los discípulos, a quienes encuentra hundidos, su
experiencia: -“Me he encontrado con el Señor; está vivo. Ha resucitado para
llevarnos al Padre”.
Amiga, amigo: Este
encuentro con Jesús que vive para nosotros, es un acontecimiento que cada
hombre o mujer puede tener en distinto momento y forma; es un regalo divino.
Él, que quiere estar contigo, te llama la atención cuando te envía personas que
te llenan de felicidad, cuando sientes la paz de una situación estupenda, o te
extasías ante el amanecer o la noche tachonada de estrellas…para así alegrar tu
corazón, para decirte que te ama y quiere para ti una primavera para siempre.
Tu amigo,
Francesc
Si quieres escribir tu comentario, te puede ser útil que sigas estos pasos:
ResponderEliminar-Selecciona en el menú de "Comentar como" el modo: Nombre/URL
-Escribe en el espacio Nombre, el nombre que desees
-Clica "Continuar"
-Luego, clica en “Vista previa” y resuelve las letras que aparecen
-Y publica el comentario