jueves, 1 de septiembre de 2016

CONSOLAR AL TRISTE




Estamos en el año de la misericordia, o al menos, si prefieres, es a lo que nos está invitando a practicar el papa Francisco. Una de estas obras de misericordia es consolar al triste.                                                                                                 
Me llamó mucho la atención la forma con que la voluntaria en un campamento, -mujer de mediana edad, con hijos- exhibía todos los recursos a su mano e imaginación, para sacar de la tristeza a un chico acampado, que no se sabía qué es lo que le hacía llorar más, si el no poder ir al parque acuático, al se había marchado ya todo el campamento, o el dolor que tenía por una afección corporal.
            Me admiró la paciencia, la variedad de argumentos, la constancia de razones, los gestos y tonos de cariño, sin aflojar, ¿casi una hora? Para conseguir consolarlo. ¿Lo consiguió? ¿De qué pasta hay que estar hechos para tener esta paciencia?

domingo, 21 de agosto de 2016

CORREGIR AL QUE YERRA




DESAVENENCIAS FAMILIARES
Corregir al que se equivoca no es fácil. En estos casos normalmente vamos empapados de sentimientos de agresión, puesto que nos han agredido con la mala conducta o actitud que nos han ofrecido de una forma gratuita y no lo podemos permitir…
Hemos de corregir, sí; pero ¿cómo? No debemos olvidar decir que está mal y explicar por qué lo está. Pero decir que ha estado mal no es suficiente, hay que hacerlo con amor.

El hecho fue este: El chaval no estuvo fino ni en gestos ni en palabras delante de compañeros y también de niños más pequeños. Después de hablar con él en privado confesó que aquello había sido inadecuado.

¿Cuál es el punto clave a resaltar aquí? Se trata de salir de nuestro paisaje agresivo, no continuar por ese camino, bajarnos de él y navegar por las olas del amor, del cariño. Bajarnos, porque es muy fácil olvidar que los que corregimos no tenemos defectos y que somos mejores que el que acaba de equivocarse. También nosotros molestamos a los demás con nuestros defectos, con la ignorancia y con pasar de colocarnos en la situación de la otra persona.

domingo, 24 de julio de 2016

LA MISERICORDIA SE HACE PEDAGOGÍA




El muchacho, recién venido a nuevas tierras, ya conocía la escuela de Don Bosco en su país. Apenas tuvo noticia de que en su  nueva población había un Instituto Salesiano, se acercó a la recepción del mismo con la idea de matricularse en la Escuela Profesional.
  Estaba indeciso. Miraba una y otra vez el panel del hall donde se describían las seis especialidades del centro. ¿Cuál debería estudiar? Cuando... de improviso, tuvo la gran  suerte de encontrarse allí mismo al profesor de Mecánica. Después de un primer diálogo del profesor, interesándose por el chico: -¡Apúntate a Mecanizado! –le sugirió. Y así lo hizo. Después del Ciclo Medio (dos años), se matriculó en el Superior (otros dos años). Y hoy está a punto de graduarse (4 años) en Ingeniería Mecánica.
Es una atención sencilla, pero diaria, incluso, como aquí, antes de ser alumno. Pero tiene mucha importancia para el muchacho o la chica, digamos que puede ser vital. El profesor atiende a todos, hasta intuye su necesidad. La misericordia, en este caso “se hace pedagogía”.

miércoles, 13 de julio de 2016

LA VOCACIÓN, UNA LLAMADA (2)





Si miramos a nuestro alrededor, observaremos una rica variedad de personas: unas, más inquietas
-aunque no descuidan tampoco la familia-, buscan el bien de la humanidad, que mejore la vida de los humanos. Otras, más tranquilas, pero con un corazón de oro, cuidan de sus hijos e hijas, a quienes se dedican día y noche, -pero sin descuidar tampoco ayudar a los necesitados. Otras... se mueven promocionando diversos valores.
Y es que todas las personas tenemos una vocación para desarrollarla en nuestra vida. Y también el genio y las capacidades para llevarla a cabo.

martes, 28 de junio de 2016

LA VOCACIÓN, UNA LLAMADA (1)


 
P A L M E R E R O


“Vocare” significa llamar a alguien para decirle alguna cosa o darle alguna tarea. 
¿Quién llama? –El Creador. Él nos llama a ser. A nacer, a la vida. A ser, ¿cómo? –A ser en primer lugar persona. Lo que los padres suelen decir a sus hijos: -Que seas una buena nadadora está muy bien. Ahora, lo importante es que seas persona.

Pero afinemos más todavía. Y entonces descubriremos que el ser persona implica valorar la grandeza y a la vez el desvalimiento de nuestro ser, pero también implica valorar, en consecuencia, la grandeza y el desvalimiento de los otros y por tanto no olvidar tratarlos como hermanos. Aquí va bien la pregunta de Dios a Caín refiriéndose a Abel (que vale para todos los seres humanos): -¿Dónde está tu hermano? 

domingo, 12 de junio de 2016

LA FUERZA DEL AMOR



Apreciadas amigas y amigos, estaréis, me imagino, convencidos de que el amor transforma el mundo. En ocasiones perdemos esta manera de ver las cosas y no lo aceptamos así. Pensamos que la estrategia para dominar y enderezar las cosas ha de ser echando mano de las armas enérgicas y violentas. No es cierto. El amor es el único que vence y convence el corazón, haciendo realidad así la mayor proeza que se puede llevar a cabo en la(s) persona(s).


¡Mirad si son difíciles las cuestiones, los conflictos de convivencia!, ¡el soportar los defectos que tienen las personas con las que hemos de convivir, en ocasiones, por años! Pues eran mujer y marido. Él era despacioso, revisaba y tardaba en asegurarse de todo. Ella, más impulsiva y dispuesta. Pero no se llevaron nunca mal, porque la esposa le decía, con una pizca de gracia, pero con mucho amor: -De tu paciencia me enamoré.


viernes, 27 de mayo de 2016

LA IMPORTANCIA DE LO PEQUEÑO



El niño no ha empezado aún la Educación Infantil. Con sus dos añitos y pico, cuando ve el rostro de Cristo crucificado, dice muy seguro con su lengua de trapo, al preguntarle -¿Quién es? -¡Chus! Decírselo con una ternura que le llegue al pequeño puede ser la clave para algo tan importante para él como poderle transmitir el patrimonio de nuestras creencias.
Unas palabras al oído, como solía practicar el gran educador Don Bosco para acercarse más al corazón del muchacho, una palmadita a la espalda dándole ánimos, tal vez sean de una importancia tal que hagan surgir de dentro de una persona, más si es joven, un optimismo, una confianza en sí mismo que pueden salvar su vida.